Un Momento de Soledad

Uno de los placeres más grandes que tengo es viajar en avión. Ese es el momento preciso en que puedo olvidarme de que alguien pueda hablarme por teléfono, o que pueda interrumpirme con solicitudes de trabajo. La incomunicación garantizada por 65mil pies de altura es simplemente reconfortante y me permite adentrarme en mi mismo (aún más de lo que normalmente hago).

Los introvertidos si bien no todos gozan de la soledad, sí es una característica que nos caracteriza en gran medida. Pocos introvertidos pueden decir que no gozan de un buen rato de silencio y relajación, no tanto para recargar, sino sólo por el placer de gozar de nuestra propia compañía. Es precisamente por eso que esos viajes en avión me resultan tan reconfortantes y ODIO encontrarme a alguien que de alguna manera quiera atentar contra esa paz y tranquilidad.

La cualidad que nos permite gozar de esa soledad es uno de los regalos que trae la introversión consigo y que en muchos de nosotros se ha cultivado un rechazo a un placer que muchas veces tenemos miedo a aceptar: “¿Sabes? Hoy no quiero salir con los cuates, quiero quedarme en mi casa y estar conmigo“. Inimaginable el escenario. El miedo a ser señalado como un ser antisocial hace que los introvertidos en busca de ese espacio propio tomen roles socialmente aceptables y personalmente insatisfactorios. No hay que repetir demasiado que nuestra cultura es extrovertida y expresa su extroversión en un continuo rechazo hacia las características introvertidas.

Desde que aprendí que no debemos sentirnos avergonzados por esta forma de ser o de pensar, sino más bien sentirnos orgullosos de poder gozar de nuestra soledad, ese fue el día en que empecé a ser más yo mismo y no hay nada más gratificante que ello.

Recarga

¿Y ustedes cómo se recargan?

Es muy común entre los introvertidos que no tengan ni la menor idea de que deben recargar sus energías y sin embargo lo hacen.

Por ejemplo yo, antes de saber que era introvertido sabía que simplemente llegado un punto no podía seguir junto a la gente y “me engentaba“, por lo que necesitaba mi espacio. Recuerdo que en las noches después de un día lleno de actividades con los amigos lo único que quería era encerrarme en mi cuarto y no salir hasta después de un buen tiempo. Ahora que sé que soy introvertido me di cuenta que esto no era más que una recarga de energías que era necesaria para mi funcionamiento. Uno no lo piensa “quiero estar solo” sólo que lo buscamos y promovemos.

Uno de mis jefes que es un introvertido social, se encerraba después de comer para echarse una siesta de media hora, y la otra media hora leía o hacía algo. Este descanso era necesario debido a las más de 12 horas que trabajábamos en aquellos tiempos. Él tampoco lo sabía, pero yo sé que él es un introvertido que había logrado entender que debía recargar sus energías para rendir en el trabajo. Otro caso que recuerdo es el de una chica que tenía una vida social muy activa y que perjuraba no ser introvertida. Tiempo después me dijo que ella recargaba energía “desconectándose del mundo” durante unos dos o tres minutos mientras duraban sus convenciones de comics. Su cerebro le permitía aislarse y perderse en sus pensamientos, recargando de a poquito y permitiéndole convivir largos periodos de tiempo con sus amigos.

Todos los introvertidos recargamos de alguna manera. A veces un domingo en pijama después de un sábado de baile y descontrol. A veces el meternos a internet después de un día de trabajo. O puede ser simplemente una rica siesta en la tarde después de ver el juego de la Champions con los cuates.

¿Y ustedes cómo se recargan?

Tres Libros

Hay tres libros que hablan sobre la introversión y que si bien no me acaban de convencer creo que es mucho mejor leerlos que andar confiando en lo que se pueden encontrar en la red, dónde llegamos a casos absurdos como comparar a los introvertidos con casos de Asperger o incluso con niveles de autismo.

Sí, yo sé están en inglés. No, no hay traducciones de las que tenga conocimiento. Sí, los pueden pedir a amazon.com. Sí, también pueden encontrarlos en la red de manera gratuita, pero eso ya queda en ustedes (no es que no quiera decirles, pero me cierran el changarro si ven que promuevo la piratería).

Ahí les van:

Introvert Power

Este diría que es el segundo mejor libro. No suelta el estereotipo “nos encanta estar solos” pero las reflexiones que presenta son magistrales y el universo de posibilidades que nos abre es muy rico y necesario para comprender un poco más nuestra naturaleza.

Introvert Advantage

Por mucho el mejor libro que se ha hecho sobre introvertidos. No suelta el estereotipo de “hay que programar una sesión de SPA por nuestra cuenta” pero de que la doctora sabe, sabe. Lo que más me gustó fue la presentación de la introversión desde un punto de vista fisiológico. Muy recomendable.

The Happy Introvert

Este libro se basa en la teoría Myers Biggs, da una buena explicación, pero sí deben de dominar un poco lo que son los arquetipos y las dicotomías si es que quieren sacarle jugo. Lo recomiendo como última lectura y para que tengan una mejor visión y un panorama más amplio de lo cómo se auto-describe un introvertido.

Hay más literatura, pero creo que si leen estos de inmediato tendrán las herramientas necesarias para diferenciar entre buena y mala literatura sobre el tema y además sabrán dónde buscar buenas opciones.

Socialización

Quisiera que dejáramos de lado esa creencia de que la introversión tiene que ver de alguna manera con aspectos relativos a la socialización. Esto no es así. La introversión, como anteriormente lo hemos mencionado, tiene que ver con que nosotros empleamos energía para socializar, por lo que esta actividad puede resultar muy cansada. Fuera de ello, todo lo demás que quieran adjudicar a la introversión es completamente injustificado.

Mi ejemplo favorito son los introvertidos sociales, que se la pasan de actividad tras actividad sintiéndose contentos de toda la interacción que tienen y que ven como un premio ese cansancio que resulta de tardes enteras de socialización (como cuando uno tiene sexo después de tiempo de no hacerlo, el dolor corporal que lo precede es muestra del éxito obtenido). Como ven, la introversión no perdona, tenemos que pagar esa energía utilizada, pero de ninguna manera es una restricción para poder socializar. Otro ejemplo que me gusta manejar es el de los introvertidos multitudinarios, estos son aquellos que les gusta estar en lugares llenos de gente, aunque realmente sólo interactúan con uno o dos (a veces con ninguno) por ejemplo aquellos introvertidos que van a los partidos de futbol “por el ambiente” y que en la tarde el cansancio se hace evidente. Esta es otra muestra que la introversión no nos puede alejar de las masas.

La pregunta se hace evidente ¿por qué entonces la introversión se relaciona con la socialización? Esto tiene que ver con varios factores que realmente tienen que ver más con experiencias en la niñez que sí se le presentan más a los introvertidos por su naturaleza (no querer socializar después de un día completo de socialización escolar debido al cansancio), pero que de ninguna manera pueden ser atribuidos al único factor de introversión.

Con esta entrada quiero dejar en claro que la introversión no es un tipo de “tara anti-social” que nos previene de conectar con los demás seres vivos del planeta, sino que sólo es una orientación que nos indica el tipo de dinámica que usamos para poder entablar interacciones humanas.

Cuidando a tu introvertido (Crítica)

Bueno luego de aventarse el texto sobre Cuidando a Tu Introvertido hay varios puntos que me gustarís disctuir y aclarar. Esto lo hago no porque quiera tener la verdad absoluta, sino porque creo que si bien estamos queriendo salir de un estereotipo, no queremos entrar a otro.

La primera crítica es acerca del estereotipo de introvertido que todos los textos (y cuando digo todos es TODOS) que tienen un tratamiento adecuado del tema tienden a tratar de escurrir como un absoluto. No, ni todos los introvertidos requieren estar “horas solos“, ni todos los introvertidos “gozan de su soledad“, ni tampoco todos los introvertidos tienen un “rico mundo interior“. Todo esto es generalmente resultado de introvertidos que antes que nada, se aceptan y segundo tratan de sacar el mayor provecho de si mismos y sus características. Sobra decir que no es ni remotamente la mitad de nuestra especie. Me gusta dejar esto bien claro ya que para poner ejemplos, damos aquellos que son evidentes, pero que sirven de poco cuando queremos tomarlos como referencia “es que sí soy así, pero no tanto, es más creo que no soy tanto así“, frases que escucho a un claro introvertido leer los estereotipos que manejamos para explicar esta orientación.

La segunda crítica es acerca del número de introvertidos. La realidad es (y no lo busqué en Google, y tampoco lo van a encontrar en la red) es que los últimos estudios revelan que el 56% de la población es introvertida. Sí, más de la mitad. ¿No parece? Bueno pasa que sí somos más callados que la media extrovertida y sobre todo no nos gusta llamar la atención, es por eso que casi no nos vemos, pero este es un mundo introvertido.

La tercera es el sentir acerca de que los extrovertidos la tienen más fácil para socializar. Bueno eso sí es verdad pero no en ese sentido, sino que digamos ellos tienen la necesidad de socializar, pero no quiere decir que por eso van a ser sociables o van a tener éxito socializando. Esto es tan ridículo como asegurar que los introvertidos gozamos estando solos ¿no verdad? Bueno al menos no todos.

Y finalmente la cuarta es acerca de que los introvertidos somos más inteligentes. No, no lo somos, lo que pasa es que los introvertidos ocupamos más tiempo ejercitando nuestras habilidades intelectuales (algo tenemos que hacer en el tiempo que no socializamos!!).

Ya platicaremos más a fondo sobre estos temas.

Cuidando a Tu Introvertido

Este artículo me lo encontré por ahí y lo traduje, tal vez no sea la mejor traducción del mundo, pero de eso a nada… pos servidos.

La crítica aca.

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Cuidando a Tu Introvertido

¿Conoces a alguien que necesita pasar horas sólo todos los días? ¿Que le encantan las charlas acerca de los sentimientos o idea, que puede dar una presentación dinámica ante una gran audiencia, pero se ve incómoda en grupos y torpe en pequeñas pláticas? ¿Que tiene que ser acarreada a las fiestas y luego necesita todo el resto del día para recuperarse? ¿Que gruñe, ciñe o pone caras cuando es acosado por cumplidos de personas que sólo quieren ser agradables?

Si es así, ¿le dices a esa persona que es “muy seria” o le preguntas si “se siente bien“?” ¿Te refieres a él como distante, arrogante o grosero? ¿Redoblas tu esfuerzo por hacerlo socializar?

Si has contestado que si a estas preguntas, es probable que tengas un introvertido entre tus manos y no lo estés cuidando como es debido. La ciencia ha aprendido mucho en los años recientes acerca de los hábitos y requerimientos de los introvertidos. Se ha descubierto por medio de imágenes cerebrales que los introvertidos procesan la información de diferente manera que los demás (no lo estoy inventando). Si estás bajo esta curva, tranquilo, no estás solo. Los introvertidos son comunes, pero también son de los grupos más incomprendidos y agraviados de América, y tal posiblemente del mundo.

Lo sé. Mi nombre es Jonathan y soy un introvertido.

Oh, por años lo negué. Después de todo, tengo buenas habilidades sociales. No soy malhumorado ni misántropo. Usualmente. No soy nada tímido. Me encantan las largas conversaciones que exploran los pensamientos e intereses pasionales. Pero por fin me he liberado y me he mostrado ante mis amigos y colegas. Y con ello, me he librado de cualquier cantidad de confusiones y estereotipos dañinos. Ahora estoy aquí para decirles lo que deben de saber para responder dando apoyo y siendo sensibles ante su propia familia, amigos y colegas. Recuerden, alguien que conocen, respetan o interactúan cada día es introvertido y probablemente estás sacándolo de sus casillas. Es beneficioso aprender a interpretar las señales de aviso.

¿Qué es la introversión?

En el sentido moderno, el concepto va atrás al año 1920 y al psicólogo Carl Jung. Hoy es parte central de pruebas de personalidad usadas ampliamente como Myers-Biggs. Los introvertidos no son necesariamente tímidos. La gente tímida se siente ansiosa, asustada o se auto-inhiben en situaciones sociales; los introvertidos no son así. Los introvertidos tampoco son misántropos, pero algunos de nosotros coincidimos con Sartrè al decir que “el infierno son otras personas a la hora del desayuno“. Más bien, los introvertidos son personas que se cansan con de las personas.

Los extrovertidos se energizan con las personas, y se marchitan o se desaparecen cuando están solas. Generalmente se aburren de ellos mismos, en todos los sentidos frase. Dejen a un extrovertido solo por dos minutos y de inmediato buscará el celular. En contraste, después de una hora o dos de sociabilidad, nosotros los introvertidos, necesitamos apagarnos y recargarnos. Mi propia fórmula es dos horas a solas por cada hora de sociabilidad. Esto no es ser antisocial. Tampoco es señal de depresión. Tampoco indica que hay que tomar medicamentos. Para los introvertidos, el estar solos es tan relajante como dormir y satisface como el comer. Nuestra frase: “Estoy bien, tú estás bien, en dosis pequeñas“.

¿Cuántas personas son introvertidas?

He realizado investigación exhaustiva a esta pregunta, en la forma de una rápida búsqueda en Google. La respuesta: cerca del 25%, o justo menos de la mitad, o la mejor: una pequeña proporción de la población en general y una amplia mayoría en la población talentosa.

¿Los introvertidos son incomprendidos?

Mucho. Esto parece, es nuestro destino. “Es muy difícil para un extrovertido entender a un introvertido” escriben los expertos en educación Jill D. Burrus y Lisa Kaenig. (También citados en la frase del párrafo anterior). Los extrovertidos son de fácil lectura para los introvertidos, porque los extrovertidos gastan mucho tiempo en darse a conocer en sus interacciones con otras personas de manera que todos los oigan (muchas veces aunque uno no se quiera enterar). Son tan misteriosos como cachorritos. Pero esto no funciona en ambos sentidos. Los extrovertidos tienen poca o nula capacidad de entender la introversión. Asumen que la compañía, especialmente la suya, siempre es bienvenida. No se pueden imaginar porque alguien pudiera necesitar estar solo, de hecho toman con resentimiento la idea. Por más que le he explicado a los extrovertidos esto, nunca he sentido que me comprendan. Escuchan por un momento y regresan a su mismo discurso.

¿Los introvertidos son oprimidos?

Tendría que asentir. Por algo, los extrovertidos están sobre-representados en la política, una profesión en la cual sólo los parlanchines se sienten cómodos. Vean a George W. Bush. Vean a Bill Clinton. Parece que cobran vida sólo con gente a su alrededor. Pensando en los pocos introvertidos en las altas esferas políticas – Calvin Coolidge, Richard Nixon, es sólo enfatizar el punto. Con la posible excepción de Ronald Reagan, cuyos famosos aislamientos y privacidad eran señales de una profunda introversión (muchos actores, he leído, son introvertidos, y muchos introvertidos, socializando se sienten como actores), introvertidos no son considerados políticos “naturales“.

Por lo tanto, los extrovertidos dominan la vida pública. Es una pena. Si los introvertidos gobernaran no cabe duda qe el mundo sería un lugar más tranquilo, sano y pacífico. Como Coolidge supuestamente decía: “¿No comprenden que cuatro quintas partes de nuestros problemas en la vida desaparecerían si nos sentáramos y estuviéramos quietos?” (También se le atribuye el dicho: “Si no dices nada, no tendrás que volver a repetirlo“. La única cosa que un verdadero introvertido detesta es tener que repetirse cuando habla de si mismo).

Con su insaciable apetito de comunicación y atención, los extrovertidos dominan la vida social, así que tienden a establecer las expectativas. En nuestra sociedad extrovertida, ser espontáneo es considerado normal y por lo tanto es una característica deseable, una señal de felicidad, confianza y liderazgo. Los extrovertidos son vistos como de gran corazón, vibrantes, cálidos y empáticos. Ser “gente sociable” es un cumplido. Los introvertidos son descritos como “cerrados”, “solitarios”, “reservados”, “taciturnos”, “auto-reprimidos“, “privados“, estrechos, tacaños con sus palabras, palabras que sugieren parsimonia emocional y baja auto-estima.

Las mujeres introvertidas, sospecho, deben sufrir aún más. En ciertos círculos, particularmente en el medio-oeste, un hombre podía triunfar siendo el tipo “duro y callado”, las mujeres sin esta alternativa, es más probable que sean tachadas de tímidas, retraídas o arrogantes.

¿Son los introvertidos arrogantes?

Difícilmente. Supongo que este malentendido tiene que ver con que la población media introvertida es más inteligente, reflexiva, independiente, centrada, refinada y sensible que la media extrovertida. También puede atribuirse a que hablamos poco y esto es visto como desdeño por parte de los extrovertidos. Tendemos a pensar antes de hablar, mientras que los extrovertidos tienden a pensar al hablar, por eso es que sus juntas nunca duran menos de seis horas. Los introvertidos, escribe un compañero llamado Thomas P. Crouser, en un libro llamado “¿Porqué los extrovertidos hacen todo el dinero?” (tampoco me estoy inventando esto), son empujados a la distracción por el diálogo semi-interno que algunos extrovertidos tienden a realizar. Los introvertidos no se quejan afanosamente, en cambio miran al cielo y en silencio maldicen al destino. Así es.

Lo peor es que los extrovertidos no tienen idea del tormento al que nos someten. Algunas veces, cuando tratamos de respirar de su plática que es un 98% libre de contenido, nos preguntamos si los extrovertidos se escuchan a ellos mismos. De todas formas, permanecemos estoicos, por las normas de etiqueta – escritas sin duda por los extrovertidos – que marcan que es grosero no seguir la broma y que un silencio es incómodo. Sólo podemos soñar que un día cuando nuestra condición sea más comprendida, tal vez cuando un movimiento por los derechos del introvertido haya triunfado y dado frutos no será grosero decir: “Soy un introvertido. Eres una persona maravillosa y me caes bien. Pero por ahora por favor, shhhh“.

¿Cómo puedo hacerle saber al introvertido con el que convivo sepa que lo apoyo y que respetar su decisión de ser como es?

Primero, reconocer que no es una decisión. No es un estilo de vida. Es una orientación.

Segundo, cuando veas a un introvertido perdido en sus pensamientos, no le preguntas “¿qué te pasa?” o “¿te sientes bien?“.

Tercero, no digas nada más, shhhh.

http://www.learningplaceonline.com/relationships/friends/caring-introvert.htm

Definición de Introversión

Vamos a empezar por lo primero.

¿Qué es ser introvertido?

Quién acuñó el término fue el Psicoanalista Carl Jung. Él se dio cuenta que mientras había gente con una ferviente necesidad de socializar y por el contrario, había gente con una ferviente necesidad de estar a solas. De ahí su definición, que a mi parecer define precisamente esta orientación:

Un tipo de orientación psicológica dónde el movimiento de la energía es hacia la persona.

En otras palabras:

El introvertido emplea energía para interactuar.

Eso es ser introvertido. No hay más.

Como toda orientación, esta no se decide, no se crea, no se cambia. Se nace con ella y no nos la quita ni todos los dioses en la panza del Tepozteco. Es como la orientación sexual, si somos heterosexuales u homosexuales, así seremos.

Sí, así nacemos, pero eso no significa que hemos sido precondicionados a comportarnos o ser de una u otra manera. Por eso mismo las variables ambientales, familia, amigos, experiencias, etc. etc. van moldeando esa materia prima introvertida. Por eso mismo hay introvertidos sociales, introvertidos asociales, introvertidos solitarios, introvertidos grupales, etc. etc. Somos introvertidos, pero queda en cada quien decidir que tipo de introvertido quiere ser.

INTROducción

Hace tiempo que quería escribir sobre las circunstancias de los introvertidos y no había tenido tiempo ni, la verdad, ganas de escribir algo acerca de ello, pero resulta ser que es uno de los temas más buscados en la red. No me es extraño. Eso de ser introvertido (no todos) nos crea un sentimiento de “bicho raro” que no nos lo quita ni Mixcoatl. Cuando buscamos en la red, no encontramos una página decente que hable de esta tendencia y siempre se la pasan asociando timidez-antisociabilidad, etc. con la introversión. Nada que ver.

Por eso me doy a la tarea de escribir un blog sobre la introversión. Yo soy un introvertido que como mcuhos creía que era tímido, luego creía que era especial, luego creía que algo estaba mal con él. Con el tiempo este introvertido no sólo supo que no era tímido en lo más mínimo, tampoco era especial ni mucho menos había algo mal con él.

Como no es raro en mí, trato de compartir mi conocimiento y si este blog ayuda a uno o dos a entenderse un poco mejor me daré por bien servido. Así que relájense y empecemos este viaje por nuestro mundo.